Oodi, el lugar de los libros felices

MARIO SASOT. HELSINKI. (Texto y fotos)

Entrar en la Biblioteca Municipal Principal de Helsinki Oodi, inaugurada  parcialmente en 2018 y finalizada en 2919, además de sumergirse en un edificio singular, espectacular, que cautiva e impresiona a quien lo contempla, supone vivir una experiencia irrepetible donde se mezclan en vorágine las sensaciones de libertad, tolerancia, amor a los libros y a la cultura en general y relax, sobre todo mucho relax. Pasear por sus mil recovecos recubiertos  de maderas curvadas, claras y oscuras  el visitante tiene la impresión de que allí nada está prohibido, todo está permitido, y sin embargo en ningún momento se detectan conflictos de intereses, entre quien está encerrado en una sala de cristal unipersonal, inmerso en una lectura o investigación profundas, quien habla tranquilamente en las mesas con sus compañeros de clase o los bebés que comen sus potitos mientras juegan , quienes están leyendo en el suelo con los zapatos quitados, los que comen o beben mientras ojean un periódico y quienes pasean por entre sus estantes hablando con el móvil

Parece ser, y es la idea que tuvieron los diseñadores del proyecto cuando decidieron construirla bajo la mirada atenta del edificio del Parlamento Nacional (Eduskunta)  situado sobre una colina  frente a la biblioteca, que “el espíritu de democracia, libertad tolerancia y respeto que inspira las leyes elaboradas en el viejo e insigne edificio insuflaran parte de su espíritu en este maravilloso espacio público”, según nos comentó la directora de la biblioteca, Anna-Maria Soininvaara.

El mismo nombre del edificio, Oodi (oda en finés) nos habla de la oralidad, la sociabilidad y la fluidez comunicativa y directa entre autores, narradores, obras y público que caracterizó desde sus inicios a este género ancestral. Unos valores de los que la Biblioteca Municipal Central de Helsinki quiere ser ejemplo y epígono.

Tres pisos, tres mundos

El edificio consta de tres grandes plantas.

En la planta calle están los principales servicios de préstamo (incluso balones de fútbol y baloncesto para que las criaturas jueguen en el jardín exterior se prestan por un tiempo máximo de media hora), una amplia exposición de novedades y un atractivo restaurante, de líneas modernas, donde se puede comer un sabroso  menú bufet por 11 euros y medio, café aparte. También hay salas para ver vídeos, programas de TV, podcasts, etc.

El segundo piso, al que accedemos  por unas amplias escaleras mecánicas que permiten observar la original decoración  curvilínea de techos, barandas y paredes, está llena de cabinas para el estudio individual o en grupos pequeños, y una amplia zona de lectura escalonada a base de tarimas donde la gente se posa en el suelo  de forma distendida y a veces con los zapatos quitados. Allí también encuentran la zona de videojuegos, audiciones de discos y el área de costura donde el visitante puede coserse un botón, zurcir unos calcetines o reconvertir unos vaqueros en un bolso, dependiendo de las habilidades de cada usuario.

En la planta tres hallamos una estructura y funciones más tradicionales en una biblioteca al uso, con mesas y sillas de estudio y lectura, hemeroteca, y buena parte de las estanterías de libros, situadas  en el espacio central y de poca altura, lo que facilita el acceso directo y sencillo a todos los lectores. La zona más exterior de la planta está rodeada de vidrieras que en uno de los laterales, el que está frente al Parlamento, hay una terraza desde donde se divisa todo el Helsinki histórico. En el interior también encontramos, como en las otras plantas, cómodos sillones y sofás que forman pequeñas salas de estar que crean una ambiente familiar. En un extremo sur de la sala  se encuentra una extensa y muy concurrida área de juegos y libros infantiles y una cafetería.

 Datos e historia.

El edificio Oodi, el culmen y ejemplo del amor y el respeto que el pueblo finlandés tiene desde siempre  por los libros  y las bibliotecas, está enclavado en medio de la “milla de oro” de la capital, junto al edificio de Correos (Posti), la Plaza de la Estación de Trenes (Päärautatieasema), la Escuela Superior de Música, el Teatro Sueco, etc. Es un espacio de 10.000 metros cuadrados útiles y 17-000 construidos. Acuden a él una media de 10.000 visitantes por día, unos 2 millones y medio, al año. Contiene más de cien mil volúmenes y medios electrónicos en 131 idiomas.

Las obras de su construcción costaron 90 millones de euros, 30 de los cuales los aportó el Estado central.

El brillante resultado es fruto de un largo proceso de debate sobre el concepto y objetivos  del proyecto. En 1998, el entonces ministro de Cultura Claes Andersson lanza la idea de edificar una nueva biblioteca en el centro de la ciudad. Desde entonces hasta 2010 se establecen las bases para la creación de un Concurso de Ideas y el pliego de condiciones para crear la nueva biblioteca. En 2012 se abre una convocatoria pública nacional y anónima de propuestas arquitectónicas. –En 2013 el jurado falla el concurso, que es adjudicado al equipo de arquitectos e ingenieros del Estudio ALA de Helsinki. En 2014 el Gobierno municipal crea un equipo multidisciplinar de planificación de la construcción del edificio. En 2015 el Consejo de la Ciudad aprueba el proyecto y comienza su construcción. Finalmente en el 2018 se abre la parte central del edificio.  

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